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lunes, 11 de julio de 2011

A Francisco Álvarez Penelas-Un email a Dios


Estrellas del cielo
¿No vieron una luz brillante opacarlas?
Vientos del norte y del sur
¿No sintieron una ráfaga tornasolada cruzarlas?
Infinito misterioso y oscuro
¿Ya no te sientes más solitario?
Mi único Dios
¿Esta contigo, verdad?
Su sonrisa cómplice
Su energía inagotable
Su mano fraterna
Su espíritu conciliador
Su andar seguro
Dígale que lo extrañamos
Dígale que no nos despedimos
Dígale que siempre estará con nosotros
Dígale que lo queremos
Dígale que hoy no se fue
Dígale que se quedó con nosotros para la eternidad
Acógelo Señor en tu Gloria

Hoy recibí un correo muy triste de un amigo. -El Hermanito Francisco ya no esta más con nosotros- cuando lo leí mi corazón era un hielo acrietándose. Inmediatamente al ver mi email pensé con pena: -Ya no recibiré más sus correos escritos a las 5 de la mañana cuando empezaba a trabajar-. Los mensajes más hermosos en busca de la cercanía a Dios. Cada palabra, cada actitud me hicieron ser mejor y me ayudaban a sobrellevar mis malos ratos. Tengo un profundo pesar y una gran tristeza, pero no debo tenerla. -Cuando cruce la puerta todo será paz y felicidad- me decía.
-¡Ay Hermanito no me hable de esas cosas usted va a vivir 100 años¡- le decía. Y estaba convencida que así sería. Pero hoy con los pies anclados en la tierra acabaron con mi ilusión de tenerlo más tiempo. Pero aun siento su energía, su amistad que me rodea y protege. Siempre sentiré su fortaleza y su sentir seguro. Él fue el Hermano mayor de todos y de cada uno.

-¡Un abrazo rompehuesos Hermanito Lindo!- Se lleva también una parte de mi y de muchos que lo quieren y admiran.





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