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sábado, 12 de marzo de 2011

El Capitán Leo es un personaje de ciencia ficción en favor de la ecología

Mundos Paralelos

“Extraño y repentino es el designio que moviliza a la protagonista de “Grama… posible Edén”. Una mancha roja en la pierna que ella no atribuye a la casualidad sino a una contingencia: esa mancha le anuncia que está marcada por el destino. Basta ese pequeño detalle para hacernos ingresar con curiosidad a la novela. ¿Será cierto que está destinada para grandes cosas? Pensamos que probablemente sí, porque es personaje de una novela y, como se sabe, en las novelas suelen suceder cosas extraordinarias. Pero no siempre. ¿Le sucederán cosas así a ella? Cuando la protagonista viaja a la selva encuentra en la casa de un tal doctor Hans, de pronto y por azar, un manuscrito titulado “Mis sueños en el Gingko” sabemos que la impresión de que algo estupendo, fuera de lo ordinario, está por sucederle. El manuscrito la conduce a una dimensión épica, a catástrofes donde mueren miles de millones de personas, a fenómenos climáticos y atmosféricos fuera de control por culpa de la contaminación. Nos hablan de enemigos, de destrucción del planeta, del hombre como un animal egoísta. Pero también hay una salvación: una nave que parte al espacio en busca de respuestas. La Atzol 1. Y en ella llegan a un planeta verde, virginal, una arcadia perdida a la que llaman Grama por su predominante color verde…”

Iván Thays

¿Verdad o fantasía?

Los pensamientos no cambian mucho con el tiempo. Lo que no conocemos es siempre imposible y la ciencia ficción reemplaza muchas veces los acontecimientos futuros. La realidad, sí, somos más de seis mil millones de seres humanos y cada año nos incrementamos en cien millones, alienados en el consumismo a través de la etiqueta de la globalización, el gran invento de las corporaciones que, inteligente y astutamente, nos llevan a desproteger cada vez más nuestro planeta.

Todo lo escrito puede ser imaginación o quizás no, demasiada vanidad es creer que no es intrascendente pero también, mucho escepticismo es pensar que nada puede ser verdad. Lo que me lleva a preguntar: ¿De qué se alimenta la creatividad? ¿No es acaso de lo captado en lo cotidiano a través de miles de células que navegan imperceptibles e imparables por nuestro indescifrable cerebro?


“No somos invencibles, pero sí dueños de nuestro destino”.

Patricia Fernandini León


Lee la novela en este link

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